lunes, 7 de febrero de 2011

La formación de un árbol:


Hemos observado con Raimbault la formación de árboles jóvenes por sucesión hipótona bajo una fuerte acrotonía.
Si elegimos bien el lugar y la especie, para conseguir un arbolito sólo tendremos que ESPERAR, pero ésta acción no se lleva bien con la vida moderna ni con la economía, por lo que se tiende a acelerar el proceso de crecimiento del árbol.
Veamos por qué:
  • La falta de regulación normativa por parte de las administraciones provoca una falta de planificación en las plantaciones, con lo que los árboles son instalados al final de las obras cuando ya van a ser entregadas al uso y se espera de ellos que den sombra, cuando obviamente todavía no pueden hacerlo. El usuario no está informado y pide sombra a toda costa. Luego pedirá que eliminen ramas de su terraza.
  • El sector de producción de planta de sombra se autorregula mediante la clasificación de precios por tamaño (dentro de la misma variedad específica), resultando más rentable la planta de gran tamaño hasta cierto límite. Ultimamente se ha intentado incrementar el volumen de negocio con la introducción de especies más caras dentro de los márgenes de tamaño/precio, incrementándose con ello la diversidad de especies de los inventarios municipales. Estas especies se caracterizan por su sensibilidad al clima y requerir un mantenimiento más especializado (especies péndula ó fastigiata, injertadas...).
  • La normativa urbanística carece de un reglamento de Ubicación de Plantaciones, ésto en el caso de las alineaciones en vías urbanas reviste especial importancia. El diseño urbano se resiste a dar al árbol viario el espacio que necesita, tanto en vuelo como en suelo. Aún en modernos desarrollos urbanísticos se ve cómo los árboles son adosados a plazas de aparcamiento y alineados a pocos metros de las fachadas cuando en veinte años comenzarán a generar conflictos con vehículos y ventanas. La introducción de pavimentos permeables tanto para peatones como para vehículos hará más por la salubridad de nuestro arbolado que cualquier otra inversión. La disposición "al tresbolillo" de las alineaciones en calles orientadas Norte-Sur evitaría que las ramas crezcan rápidamente hacia las fachadas. Recuperar los árboles EN EL CENTRO DE LAS CALLES separando los sentidos de circulación de vehículos reduciría los costes de poda prácticamente a cero y permitiría mantener árboles de grandes copas en la ciudad.
Estamos viendo la enorme importancia que la planificación de plantación tiene en el futuro de la planta y los gastos ( o conflictos ) que generará.
Sin embargo, el comienzo de la vida del árbol se da en vivero y son los viveristas los que nos proveen de material, así que vamos a estudiar cómo se desarrolla su cultivo hasta la instalación definitiva.


AVIVERADO.
La producción de planta de sombra a nivel comercial confía fundamentalmente en las técnicas de multiplicación vegetativa por motivos puramente económicos, salvo excepciones como especies renuentes a la producción de semilla en las que no hay más opciones.
Esto nos ha de hacer pensar en la disminución de la variabilidad genética del inventario y sus consecuencias a posteriori sobre el estado fitosanitario del mismo.
Aún así, hay una cuestión obviada hasta ahora: el material vegetativo ( las "estacas") reaccionan ante su separación de la planta emitiendo raíces y brotes en el medio de cultivo, pero... ¿En qué estadio?: obviamente se comportan como reiteraciones Retardadas Totales adoptando el modelo de crecimiento acrótono y dominante, pero YA NO  bajo una secuencia hipótona, sino isótona.
¿Que quiere decir ésto?
  1. Que las ramas (ejes 2, 3, ...) que se formen NO serán verdaderas ramas, si no horquillas del modelo isótono que NO podrán compartimentar como las secuenciales, siendo muy sensibles  a los cortes y que NO CARGARAN ADECUADAMENTE EL PESO DE LA COPA cuando el árbol crezca.
  2. El árbol no funcionará como joven y las podas de refaldado no le motivarán a desarrollar altura sino respuesta a la agresión con nuevos brotes en el mismo punto, gastando energía y anulando el efecto de la poda.
  3. El árbol entrará en senescencia en cuanto continúen las agresiones de mantenimiento una vez instalado, reduciendo la vida útil del mismo.
En definitiva, plantamos un árbol pequeño pero biológicamente maduro.
Pero no se queda aquí, las técnicas de aviverado comercial ponen en espesura elevadísima a los plantones para que se motive el crecimiento en altura, teniendo que reducir para ello el diámetro de contenedor y por tanto el cepellón de raíces que cada árbol posee, resultando en todos los casos endescompensaciones excesivas entre la parte aérea y la subterránea.


Toda vez que con éstos procesos se estimula el comportamiento de masa en espesura, los arbolitos se "ahilan", esto es, la competencia por la luz impide la formación de ejes 2 y la acrotonía se mantiene elevada. Una vez alcanzados los 3 - 3,5 metros de altura de planta, entonces ( y en mi modesta opinión, sin criterio ninguno más que la costumbre ) se pinzan éstas a 2 - 2,5 metros para cambiar repentinamente de escenario de cultivo con menos espesura y trasvase de contenedor a otro más ancho. Hay que recordar aquí que la mayoría de las ordenanzas municipales establecen en esos 2 - 2,5 metros la altura de la primera rama en el arbolado viario.
¿Que contradicciones encontramos en ésta técnica?
Veamos:

  • Si estudiamos el comportamiento de masa forestal, observamos que la selección en espesura produce el "ahilado" natural, pero que éste deriva en la selección de determinados "dominantes", dejando atrás un amplio porcentaje de "dominados" que resultan no viables. Toda vez que los dominantes abren la copa, la acrotonía no cesa hasta el cambio de edad. Truncar la guía principal sólo produce desorganización y salto de estadio por agresión.
  • Al no haber tenido oportunidad de montar ramificaciones axilares por la competencia, el felodermo del tallo se halla repleto de yemas durmientes esperando el momento de dominancia para brotar. Cuando se cambia de medio de cultivo a otro de menos espesura, éstas brotan al quedar iluminadas, ayudadas por la supresión de la dominancia apical del despunte mencionado, justo cuando el viverista desea un tronco limpio y la brotación en la parte recién podada (que se da en forma de emergencia) lo que obliga a descaste de selección de ramas en la parte superior y al continuo refaldado por aclareo del tallo.
  • El mantenimiento en contenedores infradimensionados reduce el crecimiento y el volumen de los tejidos de reserva de la planta, así como la superficie ocupada por raíces a nivel superficial, tan importante para que la planta desarrolle resistencia al estrés de cualquier tipo. Es costumbre observar espiralizaciones de raíz en la planta aviverada.
Como resultado de todo esto, nos encontramos que podemos adelantar 6 o 7 años la consecución de un arbolito con la morfología de un árbol maduro, pero que se comporta como un "dominado" de masa, que sigue emitiendo brotación en una secuencia desordenada y que ya ha sufrido varias agresiones (sobre todo el despunte) que originan la muerte prematura del centro del árbol, exponiéndolo a las infecciones. Estas aparecerán más tarde con las podas reiteradas.
A ésto se añade el brutal cambio de cultivo que supone la plantación en el emplazamiento definitivo, con unas condiciones mucho más estresantes que las de vivero.
    Es de resaltar cómo desaparecen todas estas técnicas en la producción de planta de especies singulares y valor elevado, donde se rentabiliza el tiempo extra de mantenimiento.
    También están ausentes en la producción forestal, donde la plantación se realiza a una o dos "savias", conocedores de que ésto garantiza el adecuado desarrollo de los árboles, minimizando las "marras" ( plantas fallidas ).Acostumbrar al ciudadano a observar el desarrollo del árbol desde su infancia redundará en la salubridad de nuestro inventario y en la reducción de gastos de instalación y mantenimiento.