miércoles, 19 de enero de 2011

Motivos de poda.

A estas alturas te estarás preguntando...
Entonces..., ¿por donde corto??



Bien, depende de quién seas..., y depende del árbol.
La pregunta clave es:
¿POR QUE TENGO QUE PODAR ESTE ARBOL?
No siempre se tiene una respuesta convincente.
Veamos...



A) "El árbol rompe, ha roto o va a romper algo".
Está claro, lo primero la seguridad de las personas (incluido podadores y público opinante), luego la seguridad de las cosas públicas y privadas y luego el árbol, como buenamente lo podamos dejar..., si no va para tala...



B) "Por que cada 5 años tenemos que hacer una poda urbana de varios millones de euros por diversos conflictos entre el arbolado, las fachadas, tráfico y maltrato generalizado a copas y raíces".
Aquí está el problema real.



C) "Por que le toca".
Podador fruticultor... (seguramente que le toque, lo de cuánto va por comarcas...)

(Jefe, si no es un frutal, no lo deje como una percha, haga usted el favor...)

D) "Para darle una forma bonita".
Asegúrate de diseñar una forma más bonita que la del porte natural de la planta, te será difícil.

Observa la maleza... (Fukuoka dixit)
Trata de no "antropizar" una planta hacia un uso determinado, y descubre su forma natural, a ver qué te dice...





Vamos a comenzar el proceso de diagnóstico y análisis de árbol.


PRIMER PASO


Observación (Anámnesis):


Tomaos tiempo de sobra para observar el ejemplar tranquilamente, tomad nota mental o escrita de la altura, bifurcaciones importantes y escalonamiento de ramas que delaten anteriores podas o traumatismos.


El estado de las raíces es tan importante como el de la copa, el árbol es un ser simétrico en su desarrollo aéreo y subterráneo, el suelo alrededor de él debería ser tan respetado como su corteza, ya que de hecho, respira y se nutre por esa zona tanto o más que por las hojas.


Hay que conocer la estación ecológica en la que se desarrolla el ejemplar, saber si esa especie está en contacto con factores limitantes de clima, suelo o régimen de lluvias del lugar donde crece, así conoceremos el nivel de estrés al que está expuesto nuestro árbol.


Obviamente, las especies nativas y autóctonas se desarrollan con menores incidencias en este sentido.


La última parte a cumplimentar está en la competencia por la luz ó el espacio con otros árboles.


Es inherente al comportamiento de masa forestal el dimorfismo entre los ejemplares del centro y del borde de la masa, los del borde, venteados y muy iluminados, se desarrollan tupidos desde abajo, con poco fuste limpio y de altura menor que los del centro de la masa, que crecen ahilados por la competencia, desvestidos por poda natural y con largos y lisos fustes de gran altura, tan buscados por nuestros selvicultores.


Romper esta dinámica de estructura con un aclareo de la masa no es sencillo si no se han hecho las preceptivas claras de pie en chirpiales y las claras de latizales en tangencia de copas, antes de ordenar los fustales, ya que los ejemplares aislados repentinamente no tendrían un sistema radicular lo suficientemente preparado para las nuevas oscilaciones del tronco que se producirán al no haber apoyo en las copas colindantes.


En parques forestales es usual tener que realizar limpiezas y ordenamientos de masa por motivos urbanísticos, de seguridad o por prevención contra incendios.



SEGUNDO PASO
Ficha del Arbol:

  1. Especie.
  2. Arquitectura.
  3. Estadio.
  4. Vitalidad.
  5. Defectos.
  6. Historial.


Obviamente, la especie a la que pertenece el árbol será la que nos dé las claves de su arquitectura, ecología y vitalidad, no obstante, no usaremos tablas para ello, ya que en el apartado anterior de observación tendremos indicios de sobra para su deducción.